Los retos de los residuos en la Barcelona del mañana

julio 27, 2026

Simbiosy

Reptes dels residus de Barcelona

Tabla de contenidos

  1. ¿Dónde está la brecha?
  2. ¿Y cómo me imagino yo esta industria circular del futuro?
  3. Las infraestructuras de los polígonos circulares
  4. Y termino con la simbiosis industrial: Conclusión

La industria es uno de los principales pilares de la economía. Pero nuestra industria consume mucha energía y recursos, con importantes emisiones de carbono y una gran dependencia de la disponibilidad de recursos. Esto no solo ejerce presión sobre los recursos de nuestro planeta, sino que también contribuye al cambio climático.

Todo sistema productivo de un territorio consume recursos y genera residuos. Los recursos que consume son de extracción doméstica (producidos o extraídos del territorio) o importados de fuera, que es la gran mayoría en la Región Metropolitana de Barcelona. Los residuos generados, lamentablemente, son todavía muy elevados y representan una clara demostración de la ineficiencia del sistema productivo.

La RMB representa aproximadamente el 50% del sistema productivo de Cataluña. A nivel de generación de residuos podríamos decir que esto representa que se están generando aproximadamente:

1,9 M T/año de residuos industriales (8.500 empresas aprox.)

2,5 M T/año de residuos de construcción y demolición (RCD)

2,0 M T/año de residuos municipales

Según datos de la ARC, un 80% de los residuos industriales y un 56% de los RCD se valorizan; esto implica que 1.520.000 T/año de materiales provenientes de las empresas de la RMB y 1.400.000 T/año de residuos de obras entran de nuevo en el sistema económico de la RMB.

Si entendemos el potencial de circularidad como la cantidad de recursos que un determinado territorio genera como subproducto/residuos con posibilidades de convertirse de nuevo en materias primas y reentrar en el sistema económico, a primera vista, la circularidad de la RMB es impresionante. Pero la realidad nos indica que, a nivel general, ¡solo un 12% de todos los materiales usados vienen del reciclaje! Según el último informe de “The Circularity Gap Report Initiative”, de 2021, la economía mundial solo es un 8,6% circular…

¿Dónde está la brecha?  

Como en todo tema complejo, las causas son variadas, afectan a muchos actores y en distintos niveles de actuación. Pero si tuviera que resumirlo en un tema, este sería el MERCADO. La baja calidad de los residuos recogidos impide encontrar suficientes mercados de destino final, mercados de reciclados que no están suficientemente estimulados y, por tanto, no generan la necesidad de incrementar el reciclaje. Todo debe tener una motivación económica para que se haga realmente viable: cambiemos, pues, las reglas del juego para que realmente sea negocio aquello que queremos/necesitamos que sea una realidad; en este caso, el residuo cero.

Trabajar en la línea de premiar, con las herramientas regulatorias/fiscales disponibles, un mercado que valore y premie la recuperación de materiales y el desarrollo tecnológico y de ecodiseño asociado es una manera inteligente de regular este mercado hacia estrategias de máxima eficiencia en el uso de los recursos. Si hay mercado para materiales reciclados (si hay consumidores que los compren), habrá valorización material de calidad, que demandará productos fabricados con materiales valorizables y rechazará productos con materiales “malos”. Y habrá consumidores porque su compra está inicialmente “subvencionada”.

Otra gran barrera para la innovación empresarial que requieren todos estos nuevos modelos de negocio son las autorizaciones por parte de los municipios. Cada vez será más frecuente encontrarse con solicitudes de LICENCIA DE ACTIVIDAD que se escapan de lo “estándar”. Debemos poder crear una estructura de “autorizaciones” lo suficientemente flexible para dar cabida a estas nuevas actividades sin “caparlas” con restricciones arquitectónicas, de infraestructuras, etc. Y esto pasa por liberar de esta responsabilidad a los técnicos municipales encargados de la licencia, o al menos, darles el apoyo necesario para responder con seguridad a las necesidades de la empresa, velando al mismo tiempo por la seguridad de todos. 

Y hablando de licencias, sería muy interesante y positivo incluir en la solicitud de licencia un estudio sobre las potencialidades de sinergias con las demás empresas ya instaladas. De esta manera, la licencia contribuye, por un lado, a la concentración de información sobre recursos y, por tanto, a la creación del ecosistema industrial en el polígono, y por otro, aumenta la conciencia ambiental del empresario. Medidas como esta podrían ser puntos de valor positivo para ciertas empresas que buscan espacios de calidad y excelencia ambientales.

La RMB es un ecosistema rico en empresas productivas de diversos sectores, donde las oportunidades para cerrar los ciclos de los materiales y sacar provecho económico de los residuos son grandes: ¡tenemos el conocimiento y la tecnología, tenemos las empresas y TENEMOS RESIDUOS!

LICENCIA DE ACTIVIDAD

Podríamos considerar los residuos como otro recurso que el territorio posee (además del agua, el sol, la tierra, algún mineral…). Si así lo hiciéramos, generaríamos actividad económica a la vez que disminuiríamos la dependencia de materiales del exterior. Y esto tendría un impacto máximo  en aquellos materiales considerados críticos para las empresas del territorio (ya sea porque son escasos, tienen mucho impacto ambiental, porque dependemos mucho de ellos…). 

Según datos de la cuenta de flujos de materiales (IDESCAT 2017), Cataluña importó 25 MT de materias primas en 2017. Si todos los residuos generados se convirtieran en materias primas recuperadas, podríamos reducir un 51% nuestra dependencia de materiales del exterior. 

Pero para conseguir “residuo cero” el sistema debe estar diseñado para ello; tenemos el reto de crear la industria circular del futuro.

¿Y cómo me imagino yo esta industria circular del futuro?  

Pues me imagino empresas cuyo residuo/subproducto es la materia prima de otras, creando sinergias entre ellas dentro de un ecosistema industrial diverso y regenerativo, donde no existen los residuos y toda la energía viene del sol; igual que en un bosque, en un ecosistema natural.

Y pueden hacerlo porque las empresas han diseñado sus productos para que así sea, con materiales tecnológicamente preparados para durar y reciclarse; productos fácilmente reparables, con un potente y eficaz mercado de piezas de recambio o de impresión 3D para series cortas y especiales. 

O empresas que se han “descarbonizado” ofreciendo servicios en lugar de productos (horas de luz en lugar de bombillas…); empresas que son capaces de remanufacturar sus propios productos restableciendo (por diseño) aquellas partes desgastadas, dañadas u obsoletas para volver a ofrecerlos al mercado como producto nuevo, con total garantía, pero habiendo aprovechado la mayor parte de él. 

Me imagino empresas limpias, con energías renovables “viviendo” en polígonos inteligentes, con acceso a recursos renovables (district heating, red de agua regenerada, comunidades energéticas…) y servicios compartidos (gestor energético, punto limpio industrial, vehículos eléctricos compartidos…).

Y me imagino a todas estas empresas conectadas a través de datos sobre sus recursos, sus residuos sobrantes, unido a datos sobre tecnologías de reciclaje/recuperación disponibles, permitiendo identificar sinergias entre empresas y haciendo que formen parte de este gran ecosistema industrial, eficiente en el uso de sus recursos, competitivo y creador de impactos positivos. 

Vayamos por partes. Además de la gran tarea de concienciación y acompañamiento a las empresas individualmente en su transición particular hacia la economía circular (ecodiseño, cambio a renovables, eficiencia energética, nuevos modelos de negocio como la remanufactura o la servitización…), los espacios de actividad económica también deben cambiar; deben ser capaces de alojar a la industria circular del futuro; y deben saber gestionarla.

Las infraestructuras de los polígonos circulares 

¿Y qué tipo de instalaciones necesitaremos? 

Instalaciones de energías renovables 

La energía es uno de los recursos que más impactan en las cuentas de explotación de las empresas. La energía debe provenir de fuentes 100% renovables (térmica y eléctrica) y debe fomentarse su uso eficiente en las empresas, aprovechando todos aquellos recursos renovables disponibles en el territorio.

Instalaciones de energías renovables

Ejemplos de instalaciones de este tipo:

• Instalaciones de paneles fotovoltaicos, o captadores solares para agua caliente, 

• Centrales de biomasa alimentadas con residuos de madera y poda, 

• Plantas de cogeneración eléctrica 

• Digestores anaerobios para la transformación de residuos orgánicos en biogás 

• Redes de calor y frío 

Hay polígonos que aprovechan las zonas de aparcamiento cubiertas para instalar paneles fotovoltaicos para la recarga de vehículos eléctricos (como en la Zona Franca de Barcelona), o ayudan a gestionar y asesoran a sus empresas en el uso de cubiertas de naves industriales para instalaciones de paneles FV, tanto para autoconsumo (como ocurre en los polígonos de Rubí (Rubí Brilla, 2015), Barcelona) como para la implementación de “smart grids” o redes de energía compartida (comunidades de energía).

Instalaciones para la gestión inteligente de Residuos / Recursos

Los residuos son, en gran parte de los polígonos industriales, un ejemplo de lo que es una gestión ineficiente. Lo normal es que cada empresa los gestione de forma individual, con la empresa gestora que le ofrece la mejor oferta, sin prestar mucha atención a su tratamiento, al aprovechamiento que se puede hacer de ellos…

Ponerse de acuerdo entre los empresarios de un polígono para realizar recogidas selectivas por materiales es una de las oportunidades que ofrece una gestión “inteligente” de residuos. Todo ello unido a la incorporación de tecnologías de sensores y monitorización.

Por eso conviene disponer de centros de recogida/aprovechamiento temporales/logísticos de residuos industriales, una especie de puntos limpios para empresas industriales. Y de datos sobre estos recursos que se necesitan, que se tiran; datos bien gestionados y analizados en clave de sistema que pueden ofrecer información muy valiosa de cara a oportunidades de valorización.

Iniciativas como recogidas mancomunadas de residuos orgánicos del proyecto “Eix Besòs Circular” en los municipios de Badalona y Sant Adrià de Besòs (Barcelona), la gestión conjunta de film agrícola de las empresas agroindustriales de la comarca del Berguedà (Barcelona) o plataformas de intercambio de materiales reutilizables como la Bolsa de Subproductos y Recursos de Cataluña, pueden necesitar estas instalaciones.

No olvidemos que una infraestructura de este tipo permite, además, optimizar transportes, identificar oportunidades de valorización/reutilización, reduciendo costes administrativos y, en definitiva, obtener una valorización de calidad (Magrinyà, 2019) 

Instalaciones para la gestión del agua 

• Redes de agua regenerada 

Tenemos depuradoras que ofrecen agua regenerada de una calidad excelente. No hay motivo para no crear redes para hacer llegar estas aguas a las industrias: plantas de hormigón, lavado y limpieza de equipos, riegos de zonas ajardinadas, etc. son aplicaciones perfectamente compatibles con la calidad de las aguas que salen de una estación depuradora. El municipio de Sabadell (Barcelona), por ejemplo, a través de su compañía de aguas, tiene implementada una red de agua regenerada para el riego de zonas verdes de la ciudad que están ampliando hasta zonas industriales/comerciales, de manera que el municipio dispone de más agua potable para sus ciudadanos.

• Otras fuentes de provisión de agua 

Recoger agua de lluvia de las cubiertas de las naves industriales puede ser una solución inteligente a la falta de agua en determinados casos, ya sea como sinergia entre empresas o como un sistema conjunto de polígono (Scheerer, 2011). Por ejemplo, una empresa de lavado de camiones reduce el consumo de agua que obtiene de la red de agua potable del municipio al llegar a un acuerdo con empresas vecinas para comprarles el agua de lluvia que estas recogen de sus cubiertas. Las infraestructuras aquí son muy sencillas, pero a veces quedan paralizadas por autorizaciones ambientales.

Instalaciones para la gestión del agua

La movilidad sostenible 

Se trata de un problema muy extendido en las zonas industriales: el transporte de trabajadores y mercancías (GIZ, 2015). Van apareciendo continuamente nuevas alternativas de transporte que, en muchos casos, para que puedan aplicarse en zonas como polígonos industriales, debe haber infraestructuras que las alojen: 

  • Puntos de recarga para vehículos eléctricos (motos, coches, furgonetas de reparto…), muchas veces vinculados a instalaciones fotovoltaicas
  • Sistemas de transporte compartido: BusUp, Rideshare…
  • Vehículos compartidos 
  • Carriles bici 

Infraestructuras para la innovación

No todos los polígonos y áreas industriales pueden tener edificios con servicios compartidos para la innovación de las empresas, pero sin duda sería una inversión a largo plazo muy rentable. Compartir instalaciones como equipos básicos de tratamiento de materiales (trituradoras, prensas, mezcladoras…), impresoras 3D (Barceló 2016), servicios de acceso a información y expertos, etc. son necesidades a las que muchas veces no se tiene acceso. 

Pero el tema puede ir más allá, y disponer de lugares para hacer pruebas muchas veces es necesario y no se dispone de ellos. Hacer pruebas a escala real, en uso real, sin reglamentaciones que limiten precisamente lo que se pretende experimentar, “zonas francas” de experimentación, a veces es tan difícil como haber desarrollado el material a probar en sí. Pero es indispensable para desarrollar la tecnología que nos permita demostrar que salir de este sistema lineal, centralizado, es posible (saliendo de las reglas que lo rigen, claro…). 

Infraestructuras intangibles: los facilitadores de la Simbiosis Industrial 

Los facilitadores de la Simbiosis Industrial

Como vemos, la mayoría de las infraestructuras que necesitan, o necesitarán, los polígonos industriales para ser eficientes caminando hacia la economía circular requieren una estrecha colaboración entre las empresas y una importante labor de gestión del “bien común”, del polígono y de sus empresas.

Las entidades de gestión deben facilitar la implementación de empresas con actividades económicas complementarias que añadan valor y refuercen el conjunto del polígono industrial, que a través de sus sinergias permitan crear nichos de mercado y ser un punto de atracción para nuevos inversores.

Pero precisamente, una de las grandes carencias de los polígonos industriales españoles es la falta de entidades gestoras de los mismos, unida a la falta de asociacionismo empresarial. En Cataluña tan solo el 12,5% de los polígonos tiene una asociación de empresarios, y de estas tan solo una pequeña minoría dispone de entidades profesionales que los gestionen. Estas entidades son básicas para poder canalizar el proceso de modernización ecológica que requieren: para ofrecer el marco de confianza necesario, la conexión comercial/de negocios entre empresas de sectores diferentes, la información experta, las vías de financiación y las relaciones con terceros (incluida la administración).

Y termino con la simbiosis industrial: Conclusión

En este sentido, los proyectos de simbiosis industrial están jugando un gran papel en el territorio. La cooperación en simbiosis se enfoca en optimizar el uso de aquellos recursos que las compañías por sí solas no utilizan internamente.

Los proyectos de simbiosis industrial son FACILITADORES que, por un lado, identifican oportunidades en el “sistema industrial”, en el territorio, y por otro, las hacen posibles. Sería muy positivo que las entidades de gestión de polígonos industriales pudieran actuar como “facilitadores”, ofreciendo gestión tradicional al mismo tiempo que trabajen en nuevas oportunidades de negocio que requieren la participación conjunta de empresas. El proyecto europeo INSIGHT (INSIGHT, 2020) está trabajando precisamente en diseñar el nuevo perfil profesional de “Facilitador de simbiosis industrial”.

Los proyectos de simbiosis industrial son económicamente autosuficientes y se mantienen con parte de los beneficios que proporcionan a las empresas, pero necesitan un período de arranque hasta llegar a esta situación, que suele ser de unos 2-3 años. Es por ello que hasta la fecha han sido, generalmente, las administraciones públicas locales quienes se han hecho cargo del arranque de este tipo de proyectos: departamentos municipales (y supramunicipales) de promoción económica, de empresa, de medio ambiente (o agrupaciones de todas ellas) están liderando proyectos de simbiosis industrial como un servicio hacia las empresas de sus territorios para contribuir a hacerlas más competitivas gestionando recursos no valorizados. Naturalmente, trabajan estrechamente vinculadas a los empresarios, idealmente a través de las entidades de gestión de sus asociaciones, para ceder totalmente su gestión una vez finalizada la fase de implementación.

La SIMBIOSIS INDUSTRIAL identifica oportunidades de negocio con recursos sobrantes a través de la colaboración empresarial. La simbiosis industrial anima a las industrias a trabajar juntas e intercambiar materiales, agua y flujos de energía entre ellas, lo que hace aumentar la resiliencia y los beneficios económicos al mismo tiempo que reduce el impacto ambiental y los gastos.

Para poder abordar todo esto es necesario un enfoque sistémico; necesitamos ver los procesos de fabricación como parte de un marco más amplio, un marco de Ecosistema Industrial, con una gestión de los recursos con enfoque intersectorial: una simbiosis industrial-urbana en estrecha colaboración con las autoridades públicas y la sociedad.

¡Trabajar en simbiosis es un negocio inteligente!

Simbiosy